Orgullo y Vergüenza

Por Aurea Care Miranda

Querido lector de Local: estamos terminando el mes del orgullo lgbtiq+ y las reflexiones están calientes y servidas en la mesa. Una mesa donde a las disidencias solo nos dan de comer un mes al año, y cada año se sirve el mismo menú: el rainbow/pink washing.

Aunque este año tenemos un postre diferente, uno muy amargo: Exterminios masivos con armas de última tecnología; (servido caliente con cuchara pequeña), en la palma de tu mano y en tiempo real. Cualquier smartphone tiene acceso a los crímenes humanitarios sin censura, disponibles en todas las redes sociales. 

Orgullo  lgbtiq san miguel

Y aun así, las empresas globales que patrocinan estos conflictos armados, vistieron de lentejuelas y colores para potencializar sus estrategias de marketing. Parecer incluyentes y respetuosos de la diversidad, poner logos con colores desde calcetines hasta edificios, desde una banderita en su página web hasta patrocinar un carro alegórico.  

¿Y qué pasa en el contexto Local? Es triste reconocer que San Miguel de Allende no es una ciudad segura para las personas LGBT, ningún municipio de Guanajuato lo es.

Claro que conocemos a varias personas visibles y orgullosas, pero voltea a ver a las colonias, los barrios de San Miguel

Hace un par de años en el centro, cerca de la biblioteca, dos amigas y yo vivimos un episodio de agresión física, que terminó con una travesti ensangrentada encaminada a la cruz roja para que fueran cerradas sus heridas. Un macho en abuso de sustancias, decidió que no merecemos habitar la calle, y para esa “primeriza” travesti  denunciar significaba salir del closet, y perder algo más que sangre: su familia.

En México, cada año, cientos de adolescentes pierden sus hogares (familia, techo, comida) al expresar su identidad de género u orientación sexual, quisiera que fuera irreal pero muches hemos estado en situación de corridos  

Hoy en día, buscamos ayudar a una joven chica trans para encontrar una casa a largo plazo y un trabajo, ella escapa de su localidad ya que le aplicaron una “golpiza correctiva”. 

Más allá de los golpes en la cara, son los golpes en el alma.

Pero las violencias no siempre son físicas o verbales, cada día me enfrento a miradas que tienen el objetivo de que sienta vergüenza de ser quien soy. Cambia el trato y muchas veces nos niegan el servicio. He aprendido a surfear esas miradas, esa energía de desprecio que no se dice, pero se siente. 

Recuerdo lo complicado que fue para mí encontrar trabajo,  a pesar de las aptitudes parecía ser que ser “amanerado” fue un no negociable. Varios de estos negocios locales los he visto ponerse de colores durante este mes.

En los primeros días de este año, el presidente de México se dirigió a una mujer trans muy respetada como un Hombre con Vestido, a partir de ese momento se dispararon los crímenes de odio, al dia de hoy contabilizamos 25 transfeminicidios, (mas de 30 en listas no oficiales) y desafortunadamente no tenemos conteo de las desapariciones de trans y travestis.

Que complicado se vuelve cuando traicionamos a la humanidad y decidimos no seguir las normas, y a la vez,  es un gozo y una fiesta ser una travesti, una mujer trans auténtica, verdadera y honesta con mi identidad. 

Es un ejercicio de libertad: soy libre de vestir, hablar, nombrarme, expresar y relacionarme plena y amorosamente con quien yo quiera. 

El orgullo se implanta como un antidoto a la verguenza que hemos sentido por no encajar en el molde (heterosexual, cisgenero, moral y socialmente acepado), “el orgullo” de ser una oveja negra. Pero realmente es un rebaño de ovejas negras en un corral, para ser trasquiladas y utilizar sus recursos para el beneficio de las ovejas blancas. 

Tener consciencia es importante para dejar de celebrar un carnaval de colores y regresar al origen del orgullo: protestar.

Muchas personas se  oponen a la protesta. Que decepción siento al escuchar heteros misóginos y gays trans odiantes, decir: “esas no son formas”, “las vestidas siempre haciendo drama” . Hay que recordar que Marsha P. Jhonson, una mujer trans racializada, trabajadora sexual, vih+, cansada, rabiosa y furiosa, lanza el primer ladrillo en Stonewall, protestando por la brutalidad policial a las personas lgbt. 

El orgullo no nace como una fiesta, es una protesta y tenemos mucho que protestar. 
No podemos celebrar con orgullo mientras varios genocidios están sucediendo.
No podemos celebrar con orgullo mientras Perú siga patologizando la condición trans.
No podemos celebrar con orgullo mientras no tengamos ley de identidad de género en todo México.
No podemos celebrar con orgullo mientras están desapareciendo o siendo asesinadas trans y travestis cada semana.
No podemos celebrar con orgullo los 11 feminicidios al día.
No podemos celebrar con orgullo sin cupo laboral trans.
No podemos celebrar con orgullo con desabasto de medicamentos de vih y tratamientos de reemplazo hormonal.

¿Qué es lo que quieres celebrar?… ¿que saliste del closet? 
Mejor protesta porque existe el closet.

Durante este mes los empleados del sindicato de infonavit, han destruido banderas LGBT+   en un claro acto barbárico de odio por orden de su líder Rafael Riva Palacio. Estos videos dieron la vuelta al internet despertando posturas homotransfóbicas que celebran la acción. 

En San Luis Potosí un activista no binario,fue agredide y abusade por policías por bailar en una plaza pública. 

En Querétaro, una empleada de la secretaría de cultura del estado fue despedida por su orientación sexual, levantando la incomodidad del sector artístico.

Historias de discriminacion están por todo el internet.  Siempre es un efecto dominó que inicia con un discurso de odio y termina con crímenes de odio. México es un país profundamente machista y misógino.

La lucha por nuestro lugar en la sociedad no ha terminado. 
Y como dice el artista y performer Leche de Virgen: 

YO NO SIENTO ORGULLO, SIENTO RABIA

Paz, justicia y dignidad a todas las disidencias.
Aurea Care Miranda

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