LOCAL CONNECT #15 El balance y dominio de las alturas de ADAIR SÁNCHEZ

Al ser un Patrimonio Mundial de la Humanidad casi imposible resulta que permitan realizar actividades de cualquier tipo en la Parroquia de San Miguel por lo que dejaran que Adair Sánchez interviniera en ella con su deporte extremo fue extraordinario más no difícil de creer al adentrarnos en su extraordinario mundo.

Adair es lo que se conoce como un experto slackliner, el que es el deporte de equilibrio por excelencia. Con proezas como cruzar esa delgada cuerda a más de 165 metros de alto por 40 metros de largo, no es de extrañar que sus admiradores estén pendientes de las grandes hazañas del maestro del balance.

Adair local conncect alturas

Y es que para Adair encontrarse a tan elevada altura teniendo que mantener el balance a la vez, los sentimientos pueden desbalancearse por lo que es de suma importancia que aunque sus emociones salgan de control, su mente se mantenga estable y serena y palabras y pensamientos positivos le den el apoyo emocional para lograr cruzar al otro lado.

El tener constancia, entrenar diariamente, una alimentación balanceada y dar prioridad a la seguridad con backups, son algunos de los elementos claves que hacen que Adair pueda superar este torrente de emociones y que cada vez sus proezas eleven su nivel de dificultad.

Tras varios años de dominio de su deporte extremo, Adair está traspasando su conocimiento para niños y adultos en COMUDE en donde invita a todos los habitantes de nuestras tierras a probar este nuevo desafío que sin duda balanceará no solo nuestro equilibrio físico sino también el de nuestra vida.

Y es en San Miguel donde el temerario Slackliner tiene fijados sus ojos y ya va tramando poco a poco un sueño que sin duda romperá récords y le dará reconocimiento mundial además de poner a San Miguel sobre el mapa: Poder hacer un recorrido de slackline entre dos globos aerostáticos.

Sin duda, tan arriesgada proeza será un evento al que estaremos otorgando todo nuestro apoyo para que logre realizarlo cuando la logística y su entrenamiento así lo permitan.

Tras dominar varios trucos como el backflip, el joven Adair eleva ahora sus ambiciones y se encuentra sometido a un riguroso entrenamiento para lograr dominar el slackline con los ojos cubiertos. El estar a ciegas representa el más grande desafío para Adair quien aunque no tenga los ojos para ver, utiliza los ojos de su corazón para enfatizar sus otros sentidos y pueda llevar su misión en las alturas a cabo.

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PEDRO FRIEDEBERG

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