Por Myrna Camacho
Cuatro mezcalerías, cuatro experiencias y muchas razones para brindar en San Miguel de Allende
San Miguel de Allende tiene muchas maneras de disfrutarse, y una de nuestras favoritas es descubrir sus sabores a través del mezcal.
Esta vez decidimos salir a explorar cuatro mezcalerías que, aunque comparten una misma pasión por este destilado mexicano, tienen personalidades completamente diferentes.
Entre catas, historias, cocteles, gastronomía y conversaciones con quienes están detrás de cada lugar, descubrimos que el mezcal es mucho más que una bebida: es tradición, territorio, cultura y, sobre todo, una buena excusa para sentarse a compartir.
Y como en nuestras mejores aventuras, Mango también nos acompañó. ¡Los cuatro lugares son pet friendly!
01. GIXI MEZCALERÍA

Entre el cielo, el infierno y los sabores de Oaxaca.
Nuestra primera parada fue GIXI Mezcalería, un espacio que nos conquistó desde que cruzamos la puerta.
Su decoración está llena de detalles y personalidad. El lugar cuenta con diferentes ambientes, incluyendo dos espacios inspirados en el cielo y el infierno, además de un patio encantador que invita a quedarse por horas.
Aquí vivimos nuestra primera cata de la ruta, dedicada a descubrir algunos de los sabores de Oaxaca, una de las regiones mezcaleras más representativas de México.
Durante la experiencia aprendimos sobre las distintas variedades de maguey, sus procesos de producción y cómo cada uno aporta aromas, sabores y características particulares al mezcal.
Fue una experiencia divertida y muy interesante, especialmente porque nos permitió comprender todo el trabajo y la tradición que existe detrás de cada copa.
Lo que nos encantó: su decoración, sus diferentes ambientes y la oportunidad de acercarnos al mundo del mezcal de una manera relajada y auténtica.
Ubicación: Cuna de Allende 11, Centro, San Miguel de Allende.

02. THE ROOM

Un speakeasy para descubrir el mezcal mexicano.
Nuestra segunda parada nos llevó a The Room, un lugar que tiene ese encanto de los bares que parecen guardar un secreto.
Con una atmósfera íntima, iluminación tenue y una propuesta que combina coctelería, música y mezcal, The Room es perfecto para quienes buscan una experiencia diferente.
El lugar cuenta con dos ambientes que se complementan perfectamente. Por un lado, una barra de iluminación rojiza y azulada, donde los fines de semana la música y los DJ forman parte de la experiencia. Por otro, un salón con mesa alargada, de forma envolvente, que invita a sentarse, conversar y compartir una degustación en un ambiente un poco más iluminado.
Nosotros vivimos nuestra cata directamente en la barra, y fue una gran decisión.
Tuvimos la oportunidad de conocer a Ana y a Luciano, los dueños del lugar, quienes compartieron con nosotros su pasión por los destilados mexicanos y la historia detrás de su selección de mezcales artesanales.
Algo que nos pareció especialmente interesante fue descubrir la diversidad de su selección, integrada principalmente por mezcales artesanales provenientes de distintas regiones productoras de México.
Durante la cata probamos expresiones de Puebla, Oaxaca, Guanajuato y Michoacán, entre otras, descubriendo diferencias sorprendentes entre sus aromas, sabores y procesos.
Más allá de la degustación, nos encantó la conversación y la posibilidad de conocer el mezcal desde la perspectiva de quienes realmente disfrutan compartirlo.
Lo que nos encantó: su ambiente de speakeasy, la selección de mezcales artesanales y la experiencia de realizar una cata directamente en la barra.
Ubicación: Canal 16, Centro, San Miguel de Allende.

03. SAN MEZCAL

Mezcal, buena cocina y sobremesas que se alargan.
Nuestra tercera parada fue San Mezcal, una mezcalería que combina lo mejor de dos mundos: la cultura del mezcal y la cocina mexicana contemporánea.
Ubicado en la calle Recreo, San Mezcal cuenta con una pequeña y acogedora barra, además de un espacio de restaurante donde puedes disfrutar desde una buena comida hasta una cena acompañada de coctelería.
Aquí participamos en una cata guiada por Julieta Aguilar Herrera, quien nos llevó a descubrir diferentes expresiones de mezcal, sus características y las historias que existen detrás de cada destilado.
Julio, quien está detrás del proyecto, ha creado un espacio donde el mezcal y la gastronomía se encuentran de manera natural, invitando a los visitantes a descubrir nuevos sabores.
Pero la experiencia no terminó ahí.
Nos consintieron con algunos platillos de su cocina: unos deliciosos tacos de camarón, una ensalada de espinacas con queso que vale muchísimo la pena probar y, para cerrar con broche de oro, un tamal dulce simplemente extraordinario.
También disfrutamos algunos de sus cócteles, descubriendo cómo el mezcal puede disfrutarse tanto solo como a través de propuestas de mixología.
Entre los mezcales que probamos, hubo uno que nos sorprendió especialmente: Don Mateo, Alto, de Michoacán, elaborado a partir de agave inaequidens, cuya maduración puede tomar entre 8 y 14 años. Un mezcal de carácter fresco, con notas herbales y cítricas, y aromas que evocan el bosque y la tierra mojada. Su personalidad lo convirtió en uno de nuestros favoritos de toda la ruta.
Y si buscan otro pretexto para visitarlos, tienen sus Lunes de Cantina, una propuesta para comenzar la semana con coctelería, mezcal y buena comida.
Lo que nos encantó: poder combinar una cata con una experiencia gastronómica completa. Es un lugar perfecto para descubrir el mezcal, pero también para sentarse a cenar y disfrutar sin prisas.
Ubicación: Recreo 88, Centro, San Miguel de Allende.

04. COYOTE FUEGO MEZCALERÍA

Tradición mexicana, espacios con personalidad y mezcal de la casa.
Nuestra última parada fue Coyote Fuego Mezcalería, una de las propuestas más recientes que visitamos durante nuestra ruta.
Combina cocina mexicana contemporánea, tacos, cortes, coctelería de autor y una selección de mezcales.
El lugar es amplio y cuenta con diferentes salones, cada uno con su propia personalidad. Su decoración tiene detalles muy mexicanos, desde elementos tradicionales hasta un espacio para shopping de botas vaqueras que le dan un carácter especial.
Además de sus espacios para comer o cenar, cuentan con un salón ideal para realizar degustaciones.
Ahí vivimos nuestra última cata, acompañados por uno de los integrantes de su equipo, quien nos recibió con muchísima amabilidad y nos compartió información sobre sus mezcales.
Una de las particularidades de Coyote Fuego es que también cuenta con su propia marca de mezcal, lo que nos permitió conocer y probar algunas de sus expresiones.
Fue una experiencia cercana, interesante y una excelente manera de terminar nuestro recorrido.
También nos gustó que el lugar ofrece diferentes posibilidades: puedes ir por unos tacos y un cóctel, organizar una cena con amigos o dedicarle tiempo a descubrir el universo del mezcal a través de una degustación.
Lo que nos encantó: sus espacios, la decoración, la atención y la oportunidad de conocer los mezcales de su propia marca.
Ubicación: Hernández Macías 48, Centro, San Miguel de Allende.

CUATRO LUGARES, MUCHAS HISTORIAS POR DESCUBRIR
Después de visitar estas cuatro mezcalerías, nos quedamos con algo más que el recuerdo de los mezcales que probamos.
Nos llevamos historias, conversaciones y una nueva apreciación por una de las tradiciones más representativas de México.
Cada lugar tiene algo especial: GIXI nos sorprendió con sus espacios; The Room, con su atmósfera y selección de destilados; San Mezcal, con su combinación de gastronomía y mezcal; y Coyote Fuego, con su propuesta y sus mezcales de la casa.
Lo mejor es que no necesitas ser un experto para disfrutar una cata. Basta con tener curiosidad, ganas de aprender y disposición para descubrir nuevos sabores.
Y un detalle que para nosotros siempre cuenta: Mango fue bienvenido en todas nuestras paradas. Así que esta ruta también puede disfrutarse acompañado de tu mejor amigo de cuatro patas.
Porque en San Miguel de Allende, las mejores experiencias no siempre están en los lugares que ya conocemos, sino en aquellos que nos animamos a descubrir.
¿Cuál será nuestra próxima ruta?
Local Guide — Discover San Miguel de Allende.