¿Qué pensaría Pedro si supiera sobre la venidera exposición que están haciendo para honrar su memoria?

Le pregunté a través de esa impersonal aplicación de mensajería instantánea a Diana Friedeberg, hija del genio surrealista y heredera de su surrealista legado quien no dudó en aseverar su genuina aprobación además de recalcar que para ella es una especie de redescubrir sus obras que ahora más que nunca parecen contar una hilarante narrativa que gritan ante su silencio.
La iniciativa que surgió a través del Centro Cultural el Nigromante, se pensó como un homenaje que tendrá nada menos que 3 sedes diferentes de las que cada una se divide con una temática a cargo de la curaduría de Michel Blancsubé.

De acuerdo al curador, en Galería Casa Diana con “Privacidad y Elegancia” será en donde se inicie este viaje tripartita con una mirada íntima a la que fuera su hogar y espacio de creación así como de sueños y pesadillas.
Para la segunda sede en Casa del Mayorazgo, se agrupó la obra de Pedro procedente de Saenger Galería la cual sigue la temática “Líneas de Fuga” en donde la historia parece centrarse en la geometría a la que el autor solía ser tan adepto.

Ya para el último recinto en El Nigromante es donde el curador se decidió a darle el gran final a este tragicómico recorrido con “Hilaridad y Melancolía” que ofrecerá un espectáculo visual basado en su mayoría en obra gráfica concluida y aquellas piezas que jamás podrán superar los puntos suspensivos…
Otro de los actores protagonistas en este homenaje será la siempre presente y envolvente San Miguel cuya bohemia mitología hizo que el autor la considerase como su hogar inspirador en sus momentos lúdicos en los que buscaba alejarse a toda costa de la formalidad del arte y convertirlo en un espacio en el que uno mismo no se debía tomar tan en serio.

Aquellos que extrañan en vida esa insolente pero tierna personalidad del maestro, deben sin duda presentarse a este viaje en San Miguel que dará inicio el 10 de octubre y que terminará hasta el 28 de febrero del siguiente año así que hay que apurarse antes que las manecillas de su reloj de mano comiencen a girar a la inversa.