Por: Fernanda Morales
¡Bienvenidos a nuestra edición de mayo! Regresamos con Local Soundtrack, el rincón dedicado a honrar a los artistas que definen el pulso sonoro de San Miguel de Allende. En esta ocasión, nos sumergimos en la propuesta de Malena Portuondo, también conocida por su proyecto “La Gita DJ”.

Malena llegó a San Miguel sin un plan definido, pero la ciudad se encargó de inspirarla. El constante roce con músicos de alto nivel, la vibrante escena de música en vivo y las jam sessions locales la llevaron a encontrar un sonido propio: una sofisticada fusión donde conviven los boleros, la música latinoamericana y la electrónica.
Originaria de Cuba, Malena creció con una conciencia musical profunda. Sus primeros recuerdos están marcados por el «Toque de Santo», un ritmo que se convirtió en la base de su background auditivo. Hija del director de la televisión en su ciudad natal, creció viendo de cerca el desarrollo de los medios y la vida de los músicos cubanos. Hoy, esa herencia sigue viva a través de su propia discográfica, Gitana Media, desde donde colabora con músicos independientes de la isla.
Su hogar fue un ecosistema sonoro diverso. Por el lado materno, se nutrió de la elegancia del piano clásico y figuras como Ernesto Lecuona, Bola de Nieves, Pérez Prado y Benny Moré. Por otro lado, su padre la introdujo al universo de los Beatles, Rolling Stones, Queen y las potentes voces de Tina Turner, Celine Dion y Aretha Franklin.

“Tengo recuerdos muy tempranos de mi interacción con la música; mi papá me ponía auriculares y me decía: ‘¡Escucha! ¡Escucha esto!’. En casa siempre había gente ensayando; la música era parte del aire que respirábamos”, recuerda Malena. En su adolescencia,
Malena se trasladó a Europa. Durante ese tiempo en Barcelona, la música cubana quedó reservada para la nostalgia, mientras que socialmente se sumergió en la escena electrónica. Fue en los festivales y en ese ambiente vanguardista donde encontró una nueva forma de expresión. Esa dualidad define su proyecto actual: la unión de sus raíces cubanas con el descubrimiento de sí misma en la electrónica, sumando texturas que ha recogido en sus viajes por Colombia, Panamá y Bolivia. Su música es un tejido de sonidos andinos y caribeños procesados a través de la tecnología. Malena encontró en San Miguel un refugio cultural donde la música recibe el valor que merece. Para ella, esta es una ciudad donde la moda, el arte y la noche convergen en propuestas de alta calidad.
“Los dueños de los lugares dan muchas oportunidades para experimentar; valoran lo diferente. Ha sido muy fácil interactuar con músicos en vivo que están en su propia exploración; nos integramos mutuamente. Para mí, la electrónica es simplemente otro instrumento musical”, explica. Para Malena, la música es una energía que no le
pertenece a nadie y que está hecha para ser compartida. Su filosofía es que todos los géneros aportan y que la interacción es la clave de todo.
“Intento siempre experimentar desde la curiosidad genuina: ¿Cómo sonaría un bolero en techno? Ahora estoy empezando a cantar y espero evolucionar en ello. Busco músicos, les doy sugerencias y creamos juntos”.
Actualmente, Malena trabaja en un repertorio más consistente, produciendo sus propias maquetas con la intención de llevar este formato híbrido a todos los escenarios posibles. Su meta es clara: ni ser exclusivamente una DJ de club, ni liderar una banda acústica tradicional. Su búsqueda está en ese «punto medio» donde puede fusionar lo mejor de ambos mundos.
Puedes seguir de cerca el trabajo de Malena Portuondo en sus redes sociales y disfrutar de sus presentaciones regulares en espacios como Otomí, Casa Murciélago y Artlalli. ¡Sigamos apoyando el talento que hace de San Miguel la mejor ciudad del mundo! Nos leemos en la próxima edición.
Location: @casastudiosma
Fashion: @st_age_
Jewel: @espinademaguey.sma
Agradecimientos especiales: @caminoalartesma @mezcaleria.artlalli @casamurcielagosma
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