Esos seres de proporciones titánicas tan bailarines, juguetones y alegres que acompañan a los San Miguelenses a sus grandes eventos como bodas y festividades se han convertido en un emblema del espíritu mexicano y de nuestro pueblo.
Girando y girando sin cesar al son de “El Toro Mambo” de Banda la Jaripera y a veces aventándose a turistas y niños para sacarles un buen susto y una buena carcajada es que los jóvenes Hachi y Abe se encuentran ocultos dentro de ella para traer vida a estas marionetas de escala gigante.

Y es que el amor por las mojigangas surgió en ellos desde temprana edad al conocerlas Hachi gracias a su familia tradicionalista en La Aurora y a que Abe es proveniente del Valle del Maíz en donde su mamá y abuelita lo llevaban a conocer a las mojigangas de las cuales recuerda le daban particular miedo la de el diablo y la calaca.

Fue ya cuando crecieron y asistieron a la escuela que por azares del destino ambos estudiaron en la misma secundaria aunque no en el mismo salón y a pesar de al principio no caerse bien, fue gracias a su amor por las mojigangas que ambos empezaron a juntarse hasta hacerse amigos.
Y es con eso que comenzaron a botear en Jardín Principal con un grupo de mojigangas en la que describen como una bonita etapa que les permitió conocer mucha gente de la comunidad así como unirse al taller de El Valle del Maíz.

Ya tras unirse los chicos empezaron a crear sus propias mojigangas como la mona “Marcelina” quien aguarda en un taller para unirse a la eufórica danza y es esta misma actividad la que ha motivado a los chicos a tener la idea de crear su propio taller en el futuro.
Pues para ellos lo más importante es que el artesano que fabricó la mojiganga no quede en el anonimato como sucede con la labor de Hermes Arroyo, Erick Mendoza o de Marco Debrayes quien es el autor de algunas de las mojigangas que más memorables e impacto han generado para los chicos como una inmensa Frida Kahlo.
La pasión tanto de Abe como de Hachi no ha pasado desapercibida por la comunidad tradicionalista y es por eso que múltiples talleres como el Del Valle del Maíz o Mojigangas MC los apoyan.

Aplaudimos a los jóvenes que se interesan por las tradiciones de la zona así como su espíritu por preservarlas y de generar creaciones que no pararán de danzar.