Por Pamela Fink
Colocando con detenimiento plumas de faisán a su enorme penacho rosáceo es como encontramos a la Danzante Gloria Romero López inmersa en su tarea y pasión de vida.
La danzante a la que orgullosamente presentamos como Portada de nuestra edición de mayo, lleva más de 53 años de danza en ocasiones solemne así como a momentos frenética y ritualística.

Pues cuando los pies de Gloria se elevan, lo hacen al compás de la música que procede del tambor, de los caracoles, de las conchas de armadillo y de silbatos que emulan rugidos fieros del jaguar o el cantar de un pajarillo.
Para Gloria y su familia, cada una de las danzas se sienten con pies ligeros pues estas están dedicadas al Santo de su mayor devoción que en este caso se trata de El Señor de la Conquista a quien prometió que mientras su corazón latiera, no dejaría de danzar.
Y esta promesa divina la ha cumplido durante la mayor parte de su vida pues desde que la aprendió en un tiempo veloz de 6 meses, no ha hecho sino seguir con esta hermosa tradición con su grupo de danza Acocentli cuyo nombre proviene del náhuatl y significa el alimento piñón que era el alimento exclusivo para la humanidad de antaño según la mitología mexicana.

Este exitoso grupo ha tenido grandes presentaciones destacando La Alborada y por supuesto que la de El Señor de la Conquista en donde al grupo de Gloria se le han llegado a sumar hasta 100 bailarines.
Otra de las cosas importantes que cabe destacar dentro de los grupos de Danzantes es que éstos se dividen por jerarquías siendo el de mayor rango el General cuya posición se obtiene tras años y años de constancia.
Es así con este fascinante danzar que invitamos a los lectores que sientan el llamado o la curiosidad de conectar con sus raíces de unirse al grupo. Ellos se reúnen para ensayar de lunes a viernes de 5 a 7 en el Chorro y es ahí donde todos son bienvenidos bajo el mismo compás.