Lo primero que viene a nuestras mentes cuando alguien menciona Atotonilco es esa imagen patriótica en la que el cura Hidalgo toma por primera vez el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe para que se convierta en el símbolo del Ejército Insurgente.
Dentro del municipio de San Miguel de Allende radica esta pequeña comunidad rural que se ha convertido en un referente por excelencia de la historia de nuestro país pero que va mucho más allá de eso aunque la mayoría de la gente ignora todas sus ocultas maravillas.
Primero que nada tenemos que hablar del Santuario de Jesús Nazareno el cual es considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y su construcción data de 1746 construido por Luis Felipe Neri de Alfaro quien fue comisionado tras haber tenido una visión de Cristo en la cruz.
Con muros lisos y blancos así como de gran tamaño, su minimalista exterior forma un gran contraste con el exótico interior cuya conclusión tomó nada menos que 30 años realizar estas obras maestras.
Denominado como “La Capilla Sixtina Mexicana”, por sus impresionantes murales Barrocos, cada año el Santuario atrae a miles de peregrinos quienes quedan anonadados ante tal nivel de arte que celebra la unión de lo Hispano con lo Prehispánico dando como resultado un alto espectáculo visual.
Por otro lado, Atotonilco que significa el de “aguas termales” hace honor a su nombre
gracias a que contiene estos manantiales que están a unos agradables 28 grados centígrados en los que te puedes bañar y gozar de sus beneficios como sus múltiples vitaminas y propiedades positivas para la piel.

Con tan solo 600 escasos habitantes y mucho que ofrecer, Atotonilco se ha convertido en el sitio ideal de peregrinajes en el que todos aquellos que queremos conectar con nuestra parte espiritual y también histórica podemos dirigirnos para tener un despertar a tan solo unos pasos de San Miguel.





